
En el corazón tengo una solapa
y en su ojal, una rosa de amor,
dando aroma a una esperanza
abre sus pétalos la flor.
El camino era oscuro y frió,
la brisa quemaba mis entrañas,
solo unas cuerdas me calmaban
cuando el día gris se despedía.
De pronto, no lo podía creer,
el cielo negro se despejo y
una flor de invierno cayó
y entre mis manos se abrió.
Rosa tierna y fuerte
echa de mar y viento
suave como la luz de adviento,
libre como estrella del cielo.
Al horizonte del mar
quisiera yo... llevarte,
donde cielo y mar
son ya, son ya...dos amantes.

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