
Viajaste a lo desconocido montada en tus neuronas,
dibujaste ilusiones en viejos pergaminos, te atiborraste
de cerveza para olvidar tus penas y en el mar de los sargazos
tocaste tu fondo de arena.
Llegaste a la decimoctava casa entre bloques de vil gris,
montada en tu caballo de nostalgia.
Cogiste la maleta de recuerdos y te transportaste a tu universo.
Atrás quedaron las muñecas, las torres de jabón y
el el olor fétido de las chimeneas de cok.
De pronto soltaste una lágrima de queroseno azul
al remontar y abrazar aquellas hogueras en el vació,
los señuelos de una turbia y oscura niñez.
Después en tu lejano país, recorriste mil horas muertas
para ordenar piruetas sobre retratos de fondo gris,
cuando el sol salio de nuevo, rompiste tu hechizo con el roció
de tus recuerdos de amor volviendo a renacer de la locura

No hay comentarios:
Publicar un comentario